Diego Mattarucco

Pieza escénica

El poeta Top

Ebria obra teatri-musi-poetal hecha, dicha y desdicha por el ducho Diego Mattarucco (que según dicen no se ducha).

Cartel ilustrado a mano, en verde y rojo. Un hombre con barba hace el pino sobre una tabla, con zapatillas rojas en alto y un micrófono en la mano que le cuelga hacia el suelo. A su lado, un radiocasete enchufado a la pared irradia un destello amarillo.

Esta obra no se ofrece para contratación.

Hablemos

«Soy el poeta top. Cada vez que recito, lo peto a tope.»

De ahí parte un personaje inflado de ego, gloria y aliteración que convierte el virtuosismo verbal en parodia de sí mismo. El poeta Top juega con la figura del artista que quiere ser fenómeno, prototipo, arquetipo y hasta estereotipo mientras pela, pule, mezcla y guisa palabras sin parar.

Una ebria obra teatri-musi-poetal, hecha, dicha y desdicha desde el exceso. Una etapa cerrada de la obra, pero muy reconocible como antecedente de lo que vino después.